¿De verdad Puebla rechaza el Cablebús? Las protestas no lo demuestran
Local May 24, 2026
Los colectivos que se oponen al Cablebús en Puebla ya están armando otra protesta para el próximo 31 de mayo en Paseo Bravo. Bajo lemas como “Cablebús ecocida” y “megaproyectos que impactan la vida y el territorio”, grupos ambientalistas y vecinales buscan mantener viva una lucha que, la neta, ha hecho más ruido en redes que en las calles.
Esto es lo que necesitas saber: aunque la convocatoria circula tras varias marchas en marzo, abril y mayo contra el proyecto del gobierno estatal, la realidad es que la participación ha sido súper baja comparada con el tamaño de Puebla. La zona metropolitana tiene más de 3.1 millones de habitantes, pero las marchas recientes apenas han juntado a unos cientos, según fotos y coberturas de los propios eventos.
Hasta medios afines a la protesta han evitado dar cifras oficiales, usando solo palabras como “colectivos”, “ambientalistas” o “ciudadanos inconformes”. Las imágenes y videos muestran grupos pequeños, nada que ver con las mega marchas que han paralizado Puebla por otras causas.
En internet, la petición de Change.org contra el Cablebús presume unas 63 mil firmas. Pero aunque todas fueran reales y de Puebla (algo imposible de comprobar), eso sería solo el 2% de la población. O sea, más del 98% no está respaldando la campaña.
Además, los argumentos de los colectivos siguen flojos: llaman al proyecto “ecocidio”, pero no han presentado estudios ambientales independientes, análisis de movilidad o propuestas alternativas de transporte masivo.
Por su parte, el gobierno estatal dice que el Cablebús reducirá tiempos de traslado y emisiones contaminantes con un sistema eléctrico, y que el impacto en árboles será compensado con reforestación y trasplantes.
Lo más loco: la protesta va contra un sistema eléctrico de transporte, mientras Puebla sigue sufriendo por el uso masivo de coches, microbuses viejos y transporte contaminante. Especialistas llevan años diciendo que sistemas como teleféricos urbanos ayudan a reducir tráfico y emisiones en ciudades densas.
Otro detalle: la nueva convocatoria para el 31 de mayo trae ilustraciones caricaturizadas, slogans alarmistas y llamados contra los “megaproyectos”, aunque el Cablebús ni siquiera es tan grande como otras obras metropolitanas.
Y aunque los colectivos acusan “falta de diálogo”, varios medios han documentado que el gobierno estatal sí ha dicho que está dispuesto a debatir y transparentar el proyecto.
En resumen: fuera de ciertos círculos universitarios, ambientalistas y activistas digitales, la oposición al Cablebús no ha pegado en grande. Millones de poblanos siguen usando un transporte deficiente, mientras las protestas contra el Cablebús siguen siendo pequeñas y amplificadas sobre todo por redes sociales.